Tengo la esperanza de que estos días de confinamiento nos sirvan para la reflexión y la introspección.

Creo que nuestro planeta, de alguna manera, se está tomando un respiro. Quizás ha llegado el momento de replantearnos los límites que puede soportar nuestro mundo, en términos de producción, de comercio, de explotación, de transporte y distribución. Es posible que nuestro planeta nos esté parando para que lleguemos a esa conclusión y nos replanteemos nuestro sistema de valores.

Creo que necesitamos un cambio sistémico. Un giro que tenga en cuenta la afectación de nuestras acciones sobre el medio ambiente y sobre el resto de seres humanos, silenciados y damnificados en nuestro sistema de consumo. Quizás ha llegado el momento de vernos como parte del TODO que realmente somos y pensar que lo que nos hace sentir ricos a unos cuantos, deja a su paso un mundo desesperadamente pobre.

Quizás ha llegado el momento de CAMBIAR

Hay algo que esta pandemia nos deja, una enseñanza positiva, si trabajamos juntos, aunando nuestros esfuerzos, podemos vencer cualquier batalla. Está claro que en la actualidad, lo primordial es el trabajo en la salud, pero no debemos olvidar la necesidad de seguir trabajando en otros objetivos de desarrollo sostenible que serán claves para la sostenibilidad del mundo a largo plazo. Esta crisis con la llegada de un virus desconocido nos lo ha hecho sentir de forma muy tangible. Nos ha hecho salir de un modelo auto centrado. Nos ha alertado sobre nuestros hábitos de salud, de alimentación, de ocio… y el impacto mutuo que tenemos.

No podemos olvidar que estamos unidos e interconectados: el bienestar personal y el bienestar colectivo van sin duda, entrelazados y ahora se hace más evidente. Esto me recuerda a un proverbio chino que dice:

Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona, 

Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa, 

Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación, 

Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo. ”

 

Este virus nos llama a reducir la intensidad, a la atención, el cuidado. Nuevos modelos que las empresas y las personas necesitamos, con el respeto por la VIDA sobre todas las cosas. Asumir la propia responsabilidad y escalarlo a nuestro entorno. Generar esa conversación necesaria y hacer que las cosas pasen. Los que tenemos un proyecto, un emprendimiento, una empresa, hagamos que esto suceda. No para regresar a una “nueva normalidad” sino para construir una sociedad mejor, más sostenible, más resiliente y más justa a partir de la recuperación de esta crisis.