“Quisiera mostrar que hay más mundo que el nuestro, mucho por hacer y fomentar valores como la solidaridad”

Susu Moll de voz aterciopelada y timbre delicado, transmite una serenidad que se contagia. Dice que su pilar en la vida es el profundo amor que siente por la naturaleza. Su proyecto musical es un reflejo de su armonía: la Media Luna. Canciones y cuentos que conectan con el ser, que te transportan a culturas ancestrales. Sus últimos trabajos hablan de la maternidad, la infancia y fomentan valores como la creatividad y la solidaridad. Susu tiene magia: canta cuentos y cuenta canciones. Su público no tiene edad.

Madre de dos hijos: Sunna y Nilo. Es una mujer solidaria donde las hay: Madrina de tres niños y una niña, en África y Bolivia, colabora con Green Peace y Amnistía Internacional desde los 14 años. A través de la Media Luna, colabora con la asociación Soñar Despiertos que trabaja acogiendo a niños y adolescentes de familias desestructuradas, también colabora con la Fundación Projecte Miranda, en el respeto por los animales, y por segunda vez acaba de hacer realidad uno de sus “cuentos”: la construcción de un pozo en Burkina Faso.

Nacida en Donosti en 1972, se crió en Gran Canaria y en su adolescencia se trasladó a Barcelona. Licenciada en Filosofía y master en Musicoterapia. Estudió música, danza contemporánea y teatro. Titulada en Yoga, estudió un tiempo en Risikes, India. En la actualidad toma clases de Narrativa. Ha publicado tres álbumes a través del sello discográfico Azar Records: En la arena (2005), Calma (2007) y Bosque Vacío (2012). Autora y compositora de dos libros- discos: La Media Luna y las Estrellas (2010, producido por The Blind Joes) y La Media Luna se va de viaje (2012, coproducido por Susu y Shuarma) editados por Alba editorial.

¿Cómo explicarías la evolución de la Media Luna? ¿Existe un paralelismo con tu vida?

En un principio, la Media Luna empezó como un proyecto de pareja. Shuarma fue mi maestro. También ha colaborado conmigo como productor y  co-compositor de algunos temas del primer álbum (En la Arena). En el segundo (Calma), la composición de música y letra ya fue íntegramente mía y el productor, Joe Dworniak, otro gran maestro. Posteriormente, la maternidad me fue llevando por una serie de derroteros que hacían muy incompatibles mi profesión, con los niños. Entonces se me ocurrió este último proyecto. Me adentré en el mundo infantil porque me permitía estar mas cerca de mis hijos, componer a través de mis experiencias reales y al mismo tiempo, permitía que ellos pudieran asistir a mis conciertos.

En tu primer trabajo infantil “La Media Luna y las Estrellas” colaboran mujeres artistas como Rosario Flores, Bebe, la Dolo o Nubla ¿En qué aspectos se identificaron con tu proyecto?

Estas mujeres se identificaron mucho con el mundo de los niños. Rosario Flores y  Bebe como madrazas que son, y la Dolo y Nubla, dos artistas con una gran sensibilidad y a quiénes admiro muchísimo. Nos pareció importante que las colaboraciones fueran de mujeres, no porque quisiéramos renunciar a la voz del padre, que es muy importante, sino que en este caso queríamos dar voz solo a las madres. Mi material era muy femenino. En mis composiciones aparece el papel de la madre, de la niña que fui y también la voz de mis niños.

En tus dos últimos trabajos abrazas dos artes: la literatura y la música ¿Cómo consigues esa conjunción, esa poesía musical?

De una forma natural. Las canciones pueden condensar la realidad en muy pocas líneas y con solo dos palabras puedes sugerir mil ideas, así que me decidí en algunos casos, a desarrollar más los personajes que aparecían y se transformaron en cuentos.

¿La Media Luna se ha especializado en la canción infantil?

La mamá está siendo muy potente porque estoy justo en ese momento, pero no quiero prescindir de mi otros yos, de poder tener la libertad de hacer otro tipo de canción, ni especializarme meramente en canciones infantiles. Me acerco al mundo infantil desde mi propia experiencia, pero ante todo soy artista y mas que cerrarme puertas quiero abrirlas. Mis canciones infantiles no tienen una finalidad mercantil, aunque me consta que son muy comerciales y bien recibidas por el público. Lo hago desde el respeto, ya que la etapa infantil es la base para el desarrollo de una persona en el futuro. La infancia es una etapa que me interesa muchísimo y que me pone en contacto con mi propia niña.

¿Cómo abrazas a esa niña interior, para no perderla, para recordarla?

Las personas tenemos diálogos internos muy diferentes y hay algunos que no nos sirven. Hay que acercarse a los constructivos. Yo estoy muy orgullosa de mi niña interior, una niña abierta, espontánea, atrevida, con muchas ganas de vivir y de aprender, muy curiosa… soy muy consciente del momento en el que se produjeron una serie de desencadenantes que hicieron que esa niña se cerrara… y en mi trabajo, en parte, trato de evitar que eso pueda pasarle a otros niños y niñas.

¿ Y cómo se hace para reconciliarse con ella ?

Le digo que tiene derecho a estar asustada y a equivocarse, que no trate de ser perfecta, que no trate de gustar a todo el mundo ¡Que sea auténtica! Es muy importante detectar las carencias de la infancia. Muchas veces pensamos que son las económicas, pero normalmente las peores carencias son las afectivas. Los niños y niñas necesitan que las personas adultas les acompañen en su entrada al mundo. A veces les pedimos que sean adultos demasiado rápido y no respetamos su desarrollo. Cada niño o niña tiene su tiempo de maduración. Hay personas que pueden reconciliarse con sus niños o niñas interiores sublimando su dolor en una obra de arte, transformarlo en canciones, en cuentos, en cuidar de los demás, en crear algo con las manos … Creo que mediante esos actos de amor y de creación, una se va sanando.

Algunas de tus canciones hablan de temas relacionados con los difíciles momentos que estamos viviendo, los desahucios o realidades muy crudas ¿Hay luz en esta crisis?

Siempre hay luz en el individuo. Creo mucho en la humanidad. Algunos medios de comunicación no lo están haciendo muy bien, ya que para vender utilizan titulares muy negativos, para captar la atención de la gente. Creo que las palabras vibran, son fundamentales y afectan. Sería importante no leer esas noticias tan negativas y evitar los telediarios, por propia salud. Debemos plantearnos cómo ser más útiles en esta crisis, cómo mejorar, qué hacer para crear un universo mejor. Deberíamos crear microuniversos que se vayan juntando para formar una ciudadanía fuerte y sólida. Yo creo que esta crisis se solucionará a través de la ciudadanía, porque los políticos están en otro nivel, muy apegados a lo material, con excepciones por supuesto.

¿Se está ordenando el mundo?

Está saliendo a la luz la toxicidad que estaba ahí, de la que no éramos conscientes. Estamos por fin con los ojos abiertos y utilizando herramientas útiles, como es internet, para alzar nuestra voz. Estamos viviendo una revolución y las grandes revoluciones duran años.  Los resultados no se ven inmediatamente. Está claro que si hubiera una revolución interna en el poder, todo se solucionaría más rápido, pero no podemos contar con ello, porque la clase política no está preparada. Así que la revolución será mucho más lenta, pero eso no significa que no valga. Si nuestros nietos se encuentran un mundo más justo, será fantástico.

Pero ¿Qué hacemos si nuestras nietas y nuestros nietos son fruto de políticas en las que se recortan derechos básicos como la educación?

A veces pensamos que la educación es una responsabilidad que está fuera de nosotros mismos. Pero empieza en los hogares. No hay que desdeñar lo que ya se tiene. A los niños y las niñas se les puede enseñar con menos medios, con la ayuda de familiares y amistades y fomentar también su creatividad. Cada vez hay mas propuestas de escuelas en casa, o de padres que se unen para montar proyectos de educación en el hogar a bajo coste. Existe mucha gente que ha perdido su trabajo y son incapaces de imaginar qué pueden hacer con sus vidas a parte de lo que hacían. Éstas son las verdaderas víctimas de la crisis. Por eso, es vital que desde la infancia se desarrolle la creatividad para encontrar soluciones creativas a momentos como este. Los niños y niñas nos pueden dar las mejores ideas. Hay que escucharlos mas y tener en cuenta lo que nos dicen.

¿También hay soluciones creativas para los recortes en cultura?

El otro día asistí a un proyecto interesantísimo. Unos amigos están montando una obra de teatro “Desiertos”, de Josep Pere Peyró, en la que la gente colabora, aportando desde 10 euros a 50 euros, lo que cada persona pueda o quiera. No podemos seguir esperando a que las instituciones nos den el dinero, aunque el otro día se me heló la sangre cuando leí que con el dinero inyectado a los bancos, se hubieran evitado 600 años de hambre en el mundo ¡Qué lastima, perdimos la oportunidad de dar un gran paso como humanidad!

La cultura siempre ha estado ahí, latente, aunque a veces demasiado sumergida, la cultura no puede morir. Recuerdo que antes de la crisis asistimos a una gran apatía cultural al consumismo puro y duro, sin sentido, ni consciencia. Lo positivo de esta crisis es que en la dificultad uno se crece y nos dará alas para seguir creando a pesar de que los medios sean menores.

¿Las tecnologías están democratizando la cultura, o en la música, en particular, juegan un papel negativo?

Todo tiene su lado bueno y su lado malo. Desde mi punto de vista las personas que se dedican a la música deberían unirse más, como gremio, porque están muy separadas. La crisis en la industria musical empezó en el momento en el que  la gente dejó de ser solidaria y empezó a piratear y en muchos casos yo diría que casi se convirtió en una moda. Hay que ser conscientes del trabajo que hay detrás de cada canción. Igual que sabemos que para hacer una barra de pan hay un coste de mano de obra y de materia prima, lo mismo pasa con la música, no cae del cielo. Desgraciadamente hay muy pocas personas dispuestas a pagar el 0,90 céntimos que vale una canción. Hay que concienciarse y poner límites, porque los límites también son positivos, son actos de amor. Creo que ha habido una generación de padres y madres que se olvidó de educar a sus hijos e hijas porque tuvieron demasiado trabajo y ahora nos encontramos con una sociedad algo falta de valores.

Uno de los cuentos- canción  del último libro- disco de La Media Luna se va de viaje, “el pozo de la amistad”, es un cuento hecho realidad….

Tuve el honor de conocer  a un príncipe burkinabé, Congo Lassané, que tiene varios proyectos (preciosos) para ayudar a la gente, desde la construcción de escuelas a pozos de agua potable. Quise solidarizarme y colaborar económicamente en la construcción de un  primer pozo, “el pozo de la Media Luna” que en estos momentos abastece de agua a miles de personas. Para mí significó poner un granito de arena. Ahora estoy muy concienciada que hay muy poca gente en el mundo que tiene acceso al agua potable. Muchos niños y niñas beben lodo, con las consecuencias que eso comporta para la salud. Recientemente Shuarma propuso al colegio de nuestros hijos, seguir desarrollando ese proyecto y lo han aceptado, a pesar de la crisis. Así que construiremos otro pozo. Los compañeros y compañeras de nuestros hijos siempre recordarán que colaboraron para que otros niños y niñas como ellos, tuvieran agua potable. A través de distintos talleres y la iniciativa de los pequeños, se recaudarán cantidades modestas destinadas a la construcción de ese pozo.

En tu último libro-disco incluyes cuentos y canciones relacionadas con tus experiencias en el continente africano o en la India ¿Qué huella te han dejado esos Viajes?

He confirmado que la gente en condiciones que jamás podríamos imaginar aquí, es generosa y tiene ganas de vivir a tope. Niños y niñas que viven episodios terribles, luchan y siguen sonriendo. Se buscan la vida. Para mí son los héroes de nuestra sociedad. Me he dado cuenta que hay que inspirarse en estas actitudes. No hay que tenerlo todo para poder hacer algo. Muchas de estas familias son un ejemplo de superación. Nuestro primer mundo ha perdido esa alegría o esa capacidad de disfrutar, de festejar… en cambio en estos países todo convive de una forma más natural: la muerte, la enfermedad, la tristeza, la alegría…todo está latente y hacia afuera. Aquí tendemos a esconder todo lo malo y eso hace que lo bueno que podamos dar, se dé de una forma menos natural.

Entonces ¿Estamos desnaturalizadas y desnaturalizados?

Creo que sí  ¡Ojala esta crisis sirva para naturalizarnos más! Pienso que así será. Hoy en día se pueden ver muchas iniciativas en los barrios, como hacer comidas populares para gente sin recursos… Creo que nos estamos humanizando, cosa que otras culturas no han perdido, aunque a nivel de derechos estén muy atrás. En este sentido, deben avanzar pero sin desnaturalizarse. Tengo fe en que estas sociedades progresen, gracias al papel de la mujer como educadora. Debemos encontrar la manera de ayudar a determinadas sociedades a progresar, a través de gente bien formada y consciente de la realidad del territorio, que ayuden a despertar la consciencia, pero que sean las propias sociedades quiénes encuentren sus propias herramientas.

A parte de tu carrera musical, eres licenciada en filosofía y profesora de yoga, práctica de una filosofía oriental ¿Cómo influye todo eso en tu música?

Influye de manera poco predeterminada. Me gusta mezclar diversos ingredientes. En la filosofía que se imparte en nuestras universidades, no tiene cabida la filosofía oriental. Sin embargo, a mi me pareció muy interesante abrir esa puerta y hacerme profesora de Yoga. Una filosofía sin la otra están cojas. Igual que la medicina. La homeopática necesita de la alópata y viceversa. En realidad todo es cuestión de integrar. Desgraciadamente vivimos en la cultura de la separación. Supongo que por cuestiones de intereses económicos ¿De qué sirve estar todo el día en el mundo de las ideas si tu cuerpo está fatal? Hay que combinar las dos cosas. Cuerpo y mente. La filosofía oriental da la oportunidad de quitarse de encima mucha toxicidad, mucho pensamiento inútil y poder ir más al grano, estar más lúcido o lúcida. Mi intención es que las personas se reencuentren un poco más consigo mismas.

¿Cuál es la finalidad de este último libro- disco “La Media Luna se va de viaje”?

La armonía. Abrir una ventana hacia el exterior. Evadir a nuestra infancia de la crisis. Mostrar que hay más mundo que el nuestro y mucho por hacer. Fomentar valores como la solidaridad, porque cuando una persona es solidaria se siente más completa y en conjunción con el todo.

¿Cómo se viaja a través de los ojos de un niño o una niña?

Abiertos al presente, disfrutando del factor sorpresa, sin condicionantes, con una mirada pura y limpia. La mirada de un niño o una niña es mágica. Vivir a través de esa mirada, o acercarte a esa mirada, para mí es sinónimo de felicidad.

Si la Luna fuera una Diosa a quién pudieras pedir, cantar o contar un sueño ¿Qué letra escribirías?

Para mi la luna es una Diosa. La naturaleza para mí es la comunión con todo, son los Dioses. En esa letra habría silencios y algunas peticiones: que acabara el hambre en el mundo, porque es algo que se puede hacer, que está al alcance de nuestra mano y que  la crisis económica dejara de tapar la gran crisis medioambiental que pone en peligro a nuestro mundo, una crisis mucho mas grave y devastadora que la económica y que requiere de soluciones .