“Me encanta tanto hacer brotar las cosas y las plantas, como las ideas y los seres humanos”

Con esta frase del padre del Counselling, Carl Rogers, esta artista y musicoterapeuta, Sonia Linares Berroy, sintetiza la esencia de su creatividad aplicada en las personas.

Tras largos años de buceo por los distintos océanos del subconsciente, decidió llenarlos de notas musicales, para ayudar a las personas a hacer visible, lo invisible.

Sonia Linares es sinónimo de música, de creatividad y de libertad. Así es su música y así es su terapia. Creadora del método: Musicoterapia Expresiva y Counselling Integrativo, un método que se ha llevado a diferentes congresos y que se enfoca en la liberación creativa (Creative Release).
Cantautora y musicoterapeuta por la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). Es líder y vocalista de dos proyectos: Jazzul (junto al guitarrista David Chueca) y Et-co*. Con dos discos en el mercado: Bioritmo (Liverpool- U.K) y Natural (Barcelona). Es diplomada en Counselling Integrativo y Orientación Terapéutica Centrada en las Personas (asesoramiento psicológico), por el Lambeth College (Londres) y en Artes Escénicas y Música Pop, por el Liverpool Community College. Posee estudios en: Educación, Psicología de la Gestalt, Programación Neuro-Lingüística (PNL), Educación emocional, Teatro terapéutico, Psicodrama y Voice craft.

¿Es la música una terapia en sí misma?

Absolutamente. Es un arte y un proceso en sí mismo y su práctica es terapéutica.

Musicoterapia entonces…

La musicoterapia es un arte y una ciencia que trabaja y juega con la expresión musical, con su lenguaje y su comunicación. A su vez desarrolla el potencial creativo de las personas y se encarga de desarrollar efectos muy positivos para la salud física y emocional.

¿Para quiénes se recomienda?

Para todo el mundo. Existen diferentes disciplinas que se encargan de distintos objetivos. Esta terapia puede beneficiar un gran abanico de procesos como el desarrollo personal, enfermedades como el cáncer, patologías neurodegenerativas como el Alzheimer, y/o psicopatologías como las relacionadas con la salud mental.

¿Cuál es ese impacto de la música en nuestra salud, en nuestro cerebro, en nuestras emociones, en nuestras funciones físicas?

La musicoterapia activa nuevos caminos neuronales y relacionales. Nos sincroniza con el pulso, la armonía y el ritmo. Afecta a nuestro sistema nervioso, a nuestro sistema respiratorio, al circulatorio y al inmunitario. La interactuación con la música y el hecho de crearla, cambia pautas cerebrales y nos hace más flexibles, más comunicativos, más relacionales, menos rígidos, más espontáneos… y eso afecta al comportamiento y a la salud de la persona.

Se dice que la música es beneficiosa incluso antes de nacer y que logra crear profundos vínculos entre la madre y el bebé ¿Se centra también la musicoterapia en este sentido?

La musicoterapia ayuda a la madre a relacionarse afectivamente con el bebé, con la salud y desde la salud. Construye un vínculo entre ambos y les facilita un lenguaje que conecta el mundo interior y exterior de cada uno. La unión afectiva que esto produce, potencia el desarrollo del bebé y la relación entre ambos. Hay estudios que demuestran la efectividad de la intervención con musicoterapia en los bebés prematuros que se encuentran hospitalizados.

Según tengo entendido, Platón y Aristóteles fueron los precursores en mencionar el poder terapéutico de la música…

…Y quizás fueron los que se dieron más cuenta de esta realidad y se pusieron manos a la obra, encargándose de entender el funcionamiento del universo y de todos los elementos relacionados con él: la armonía, el sonido, las matemáticas, la filosofía, la poesía…

¿Cómo se utilizan los componentes de la música, melodía, armonía, ritmo, letra, etc., en musicoterapia?

Se vinculan y se combinan entre sí, como si fueran diferentes ingredientes. Al utilizarlos nos hacemos practicantes de este lenguaje, con sus pautas rítmicas, sus movimientos sonoros, melodías en el aire jugando, friccionando, vibrando en el tiempo… en definitiva: ¡Creando música!

¿En qué consiste una sesión de musicoterapia?

Cada terapeuta sigue sus propios métodos de trabajo. Yo he desarrollado mi propio método basado en el Counselling (asesoramiento psicológico) y en la interacción con mi propio arte.

Has creado el método: Musicoterapia Expresiva y Counselling Integrativo ¿De qué se trata?

Mi trabajo se centra en la Liberación de la Creatividad (Creative Release). Doy mucha importancia a la creatividad espontánea. Mi profesora de Musicoterapia siempre me decía “Sonia, tú más que explicarlo, haz que lo experimenten” (se ríe). Para empezar, yo uso la relajación activa. La persona debe estar presente en todo momento. Realizamos estiramientos, movimientos de articulaciones, etc. Seguidamente conectamos con la música y nuestra creatividad, usando las premisas básicas del Counselling: la empatía, la escucha y la omisión de juicio. En ese momento enseñamos diferentes técnicas musicales y vocales y se ponen a la práctica. Posteriormente se reflexiona a cerca de su ejecución. Si ha habido dificultad, ésta se expresa. A partir de ahí se da la apertura de la persona y se inicia el trabajo terapéutico y creativo.

¿Cómo se da esa apertura?

Cuando desinhibes tus centros de control, desconectas los juicios de valor, la actividad cerebral se desplaza y da lugar a percibir desde otro punto, desde la capacidad cerebral de “Absorción”. Ésta se caracteriza por el juicio de valor retardado, la desinhibición y la búsqueda de la novedad. Estudios neurológicos por imagen revelan que en ese estado se activa con más fuerza el hemisferio cerebral derecho. Desde este punto, se da una expresión más libre, aflora la creatividad personal.

¡Qué interesante!

¡Sí! Porque de esta manera se consigue conectar con el potencial interno de la persona y su “ser ideal”, tal como decía el padre del Counselling, Carl Rogers. Desde este punto se aprenden habilidades relacionales con las que comunicarse con uno mismo, y con los demás, potenciando las inteligencias intra e interpersonales. De todo ello nace una relación con la propia musicalidad.

¿Y cómo se integra el Counselling (asesoramiento psicológico)?

El Counselling entra en juego durante toda la terapia. Constantemente nos preguntamos ¿Cómo nos sentimos? Y lo explicamos a través de diferentes instrumentos: palabras, dibujos, representaciones escénicas, etc. En el momento que describimos cómo nos sentimos después de lo que hemos experimentado con la música y la creatividad, poseemos más recursos. Al tener en frente a alguien que te escucha sin juicio y con empatía, la persona está más abierta para comunicar su verdad.

¿Un ejemplo?

Después de realizar todos los ejercicios de desinhibición, le pedí a una participante que me describiera su sensación a través de imágenes. Ella me respondió con el título de una imagen: “Candela nocturna”. Le hice repetir la frase varias veces, escuchándose con variaciones rítmicas y melódicas. A partir de ahí surgió una melodía y un ritmo ¡De repente teníamos una canción! Su liberación emocional fue mágica. No siempre liberar las emociones tiene que tener una connotación negativa o de dolor. A veces el hecho en sí de la creación, libera y da recursos propios.

¿De dónde te nacen estas inquietudes?

Nacen de una necesidad de expresarme. De poder encontrar en la música un refugio. De poder conectar conmigo misma para poder transformar mis propias emociones. El hecho de crear me hace sentir conectada, activa. Me hace reflexionar sobre mis sentimientos y sobre la necesidad de descubrir mi propio potencial.

Desde tu punto de vista artístico y terapéutico, ¿Qué necesita nuestro mundo desordenado? ¿Más música? ¿Más terapia? ¿Musicoterapia?

Deberíamos estar abiertos a enamorarnos de la vida. Es muy difícil crear desde la apatía. Habría que procurar buscar el lugar de uno mismo, en el que autorealizarse. Agradezco profundamente el trabajo de mis referentes, mis padres filosóficos, maestros, participantes, terapeutas y compañeros con los que he tenido el honor de trabajar y aprender. Ellos han sido mi inspiración. Creo que todos deberíamos buscar esa llama vital, esa chispa en nuestro entorno, esa salud dentro y fuera y… ¡Qué la música nos acompañe!