“Un pueblo sin cultura, no es nada”

Cuando te adentras en el mundo de Mariam Grande, la Lunares, te abrazan unos versos de Machado: “(…)Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya; porque la vida es larga y el arte es un juguete. Y si la vida es corta y no llega la mar a tu galera, aguarda sin partir y siempre espera, que el arte es largo y, además, no importa.”

El arte es grande para esta “Grande”, capaz de ahondar en lo más profundo de un personaje. Rompedora de miedos, visceral, alegre y persuasiva. Así es esta enamorada de la desnudez de su mayor tesoro: el teatro.

Mariam Grande “La Lunares” es Licenciada en Arte Dramático por la Esad de Málaga, alumna de la Escuela de Juan Carlos Corazza y Fernando Piernas. Cuenta con una larga trayectoria al servicio y asesoramiento del Casting en publicidad, televisión, cine y teatro. El 2013 le sonríe: Goya al Mejor Cortometraje de Ficción Aquel no era yo del director Esteban Crespo.

¿Cual es la verdadera escuela de un actor o actriz?

Bajo mi opinión, el teatro. La dimensión que tiene un personaje de teatro, no lo tiene uno de cine o televisión. Aunque eso es relativo, porque determinados actores o actrices no pasan por esa escuela y funcionan muy bien en audiovisuales. Pero creo que delante de una cámara te pueden enseñar cómo hacerlo, cómo llegar, cómo mirar, la marca, el rácord, el sonido… pero el teatro te muestra al desnudo. El espectador o espectadora se sienta en una silla y la interpretación, le llega o no le llega.

¿En qué consiste tu trabajo?

A grandes rasgos, en escuchar las necesidades que tiene un director o directora y podérselo proporcionar. Un día de trabajo cualquiera, me llamaría la productora, me sentaría con la directora o el director, previamente me habría leído el guión (de la obra), hablaríamos de los perfiles de los personajes, de las necesidades y empezaría mi búsqueda. Para encontrar esos perfiles, tendría que conocer a todos los actores y actrices, saber qué y cómo podrían darme lo que buscamos y tener la capacidad de ver si encajarían en las necesidades de la dirección. A veces, no es muy fácil, porque yo puedo estar convencida de algo que al director o directora no le encaje. Se vuelve doblemente difícil, pero lo básico es ganarte y generar esa confianza y depositarla también en los actores y actrices.

¿Hay que tener un instinto especial?

Una intuición especial, más bien. Cuando veo a una actriz o a un actor entrar por la puerta de mi plató, puedo saber si va a ser capaz de darme lo que necesito. Probablemente en un cásting, no esté al 100% , por los miedos e inseguridades, pero ahí reside el buen hacer de un director o directora de cásting, que sea capaz de, en poco tiempo, quitarle las capas a “esa cebolla” y que, el actor o actriz pueda darte lo que estás buscando. Creo que eso se consigue con empatía. Admiro profundamente el papel que los actores y actrices desempeñan en un cásting, cuando se ponen enfrente de una cámara y reciben órdenes. Realmente, se entregan y se desnudan solamente para pasar esa prueba. Es muy gratificante ver cómo se crecen cuando les dan el trabajo.

A lo largo de tu trayectoria también has colaborado en el mundo de la publicidad ¿Es otro mundo respecto al de ficción o teatro?

Lo Castings de publicidad son muy duros. Tenemos que ver y juzgar a mucha gente en poco tiempo. Son parte de mi trabajo, pero son una locura. Sobretodo cuando tenemos castings infantiles, en los que se nos llena el plató de padres, abuelos, carricoches, etc. (se ríe). El otro día tuvimos uno en el que tuvimos que ver a treinta bebés en tres horas ¡Todos lloraban a la vez! (risas)… Eso no pasa en los castings de ficción o teatro, porque tienen otra dimensión y las pruebas, otra magnitud. Dispones de más tiempo para los actores y actrices. Ahí puedes ver a alguien interpretar de verdad. En la publicidad todo es para mañana. El ritmo es galopante y si fallas te quedas atrás.

Como directora de Cásting de Publicidad, ¿Cómo vives las descripciones estereotipadas y la discriminación de la imagen de la mujer en ese mundo?

La Publicidad es un mundo en el que todavía la gran mayoría de puestos directivos están ocupados por hombres. Para empezar, falta esa visión de género desde arriba. A pesar de que la sociedad y la forma de comunicar evoluciona, son muy pocos las y los clientes que innovan. La publicidad tradicional tiene unos resultados y se ciñen a ellos, porque funcionan. La mujer se sigue utilizando para publicitar productos que pertenecen al ámbito privado (cultura patriarcal), o como elemento seductor para anunciar productos varoniles. La imagen femenina se asocia al culto a la belleza y a la esbeltez, a los productos alimenticios o al ámbito doméstico. Mientras que la imagen del hombre, se utiliza para anuncios que corresponden al ámbito público, como los coches de alta gama, las finanzas, los seguros, etc. Todavía queda mucho trabajo por hacer.

El reconocimiento te ha llegado de la ficción. Goya al mejor cortometraje 2013 Aquel no era yo ¿Cómo fue la elección de los protagonistas?

Esteban Crespo, el director del corto, me llamó para encargarme el cásting, cosa que me emocionó. La elección de la protagonista (Alejadra Llorente) fue un acto de confianza. Estábamos barajando otros nombres, porque él tenía muy claro que quería que la protagonista fuera rubia, muy angelical, que supiera conducir. Pero yo confiaba en Alejandra, aunque se salía totalmente del perfil. Era morena, no sabía conducir, en fin… pero yo insistí en que le diera la oportunidad y efectivamente cuando acabó el cásting, Esteban Crespo me dijo que no siguiera buscando porque era ella. Eso fue muy gratificante, porque apuestas por alguien que, aunque inicialmente no cumpla el perfil, cuando la ve el director se enamora. Conseguir esa confianza, es algo muy mágico. A día de hoy, Esteban me repite el acierto que fue, lo contento que está de haber encontrado una actriz de ese calibre y ¡Claro! Te llenas de orgullo.

El corto muestra la dureza de una realidad, la de los niños y niñas soldado y sus secuelas ¿Fue difícil la elección de esos personajes?

En un principio yo creía que iba a ser fácil encontrarlos, pero pasaban los días y no encontraba lo que buscaba. Tenía que buscar hasta cuarenta niños soldados, africanos y negros de piel. Empezamos a buscar por todos los representantes, redes sociales, embajadas, barrios de Madrid…. y ¡Nada!. Finalmente fueron apareciendo niños de la calle. Lo duro fue cuando nos adentramos en construir los personajes. Teníamos que poner a los niños en la tesitura de actuar con violencia. Niños con pistolas, que pegaban, que se maltrataban entre ellos… El guión exigía que los niños interpretaran situaciones sobrehumanas para sobrevivir. Cuando acababa el cásting, me metía en la cama sin poderme levantar, solo de imaginar la realidad .

¿Y cómo lo conseguiste?

Me tuve que involucrar mucho, porque al no tener recursos, les tenía que dar yo misma las réplicas del guión. El caso es que teníamos que conseguir ver al niño protagonista en muchas tesituras diferentes, tenía que pegar, maltratar, gritar, patalear… era muy difícil ponerlo en ese papel, así es que me las ingenié de veinte mil maneras diferentes y le propuse jugar a pelearnos sin hacernos daño. Al principio, se ponía nervioso, se reía.. al final solté la cámara y me puse a jugar con él, a pelearnos en broma… pero no contaba con que el niño era cinturón negro de karate (risas), me hizo una llave ¡Y me rompió el cóccix sin querer! (se ríe).

¿A un niño se le cuenta la realidad de lo que tiene que representar?

Claro, el niño lee el guión, pero no puede asimilar la problemática. Mediante juegos llevamos al niño a interpretar lo que nos interesa. Aquel no era yo es un corto de una realidad muy cruda. “Los niños y niñas soldados son una realidad en muchos países del mundo: una infancia vinculada directamente a distintos grupos o fuerzas armadas y ejércitos regulares y que está expuesta a graves situaciones de violencia. Son maltratados, sujetos a palizas y objeto de constante humillación. Son muy útiles para los grupos armados por su alto grado de lealtad al grupo y poca reflexión sobre el si es correcta o no su conducta, convirtiéndolos en auténticas y peligrosas armas de combate.” El corto trata precisamente sobre eso, sobre la dureza que le supone a un niño soldado, que ha tenido la posibilidad de salirse de ese mundo, verse desde fuera, con sus secuelas posteriores al ver todo lo que ha sido y ha hecho. Afortunadamente tuvimos el apoyo de numerosas ONG que trabajan en ese tema, que por desgracia sucede en muchos países.

¿Es útil la labor del cine como plataforma de denuncia social?

Sí, muchísimo, pero ¡No nos dejan! Una de las labores del cine es denunciar y concienciar, mostrando otras realidades. Pero este gobierno se está cargando nuestros pilares básicos: la cultura, la sanidad y la educación. Nos han recortado las subvenciones y graban la cultura con un 21% de IVA . Inaccesible para muchas personas. Un pueblo sin cultura, no es nada. Se están cargando el futuro de los niños y niñas de hoy, los mismos y mismas que mañana tendrán que levantar este país. Como decía Claudio Naranjo ” Sin educación y sin cultura, no hay mañana”.

En estos Goya ha habido polémica porque determinados actores tributan fuera de este país..
Demagogia barata. Una estrategia para desviar la atención, para que no los miren a ellos (gobierno). Hablan de los costes de los vestidos que lucen las actrices en los Goya, cuando son préstamos de las firmas. El verdadero tema, en todo caso, debería ser que los artículos de lujo se benefician de un IVA reducido. En cambio, una niña o un niño que quiera ver una obra infantil, va a tener que pagar un 21 % de IVA. Hablan del país donde tributan determinados actores, para no hablar de dónde desvían ellos sus capitales, fruto de la corrupción. Tampoco hablan de la fuga de cerebros que está habiendo en este país y ¡Eso es lo que verdaderamente les debería preocupar!

Vamos a imaginar que nuestro mundo es un escenario y tú como directora de casting tienes la oportunidad de retirar o incorporar personajes ¿Cómo sería ese casting?

Para empezar retiraría a todas esas personas que no están capacitadas para gobernar. Ya lo decía Shakespeare cuando Julio César, Brutus o Marco Antonio llegaron al poder, que se volvían locos. Yo creo que en la política pasa eso, que cuando alguien  llega arriba, se contamina. ¿Cómo hacer que cuando uno llegue al poder no se corrompa? Pues no lo sé, pero existen países que ya lo están haciendo, que se autorregulan ellos mismos. Así que partiendo de esa base, consideraría que la mayoría de políticos  y políticas son malos actores y actrices. Les retiraría. La clase política  actúa de manera burda por un ideal y en realidad, detrás de ese ideal.. no hay nada. En mi casting invertiría los papeles ¿Por qué no nos volvemos nosotros las actrices y los actores protagonistas y dejamos a un lado a estos pseudoactores? Inventaría un nuevo guión, donde colaboráramos todos y todas, sin competitividad y crearía un nuevo escenario, en un mundo mejor.